Archive for April, 2007

la amiga de mi hija

April 28, 2007

Esta es una historia que comenzó la semana pasada y aún continúa.-
   Mi nombre es Gustavo y tengo 50 años. Estoy separado hace ocho y vivo solo en mi departamento. Tengo cuatro hijos, dos varones y dos mujeres.-
   La menor de las chicas, Patricia, ahora tiene quince años y con ella siempre tuve un afecto especial, pudiendo decir que es mi preferida.-
   La semana pasada me llamó por teléfono.-
   Aprovechando que estoy de vacaciones, me pidió si le podía hacer un trabajo para la escuela con la computadora. Como siempre, no supe decirle que no, y quedamos en que vendría a casa después de almorzar.-
   El miércoles, a la hora convenida tocó el timbre. Cuando entró me enteré que venía con una compañera, Paola, una rubiecita preciosa también de quince años.-
   Durante gran parte de la tarde estuvimos haciendo ese trabajo con Word y Excel, con gráficos incluidos.-
   Cada tanto levantaba la vista y veía a Paola que me miraba insistentemente. La situación me puso incómodo, en parte por la edad de Paola, en parte por la presencia de mi hija.-
   Cuando terminamos con la impresión del trabajo, las chicas se fueron. Me despedí de ellas con un beso. Cuando la besé a Paola, sin intención de Blog Gratis, mi parte por más que me gustaba mucho, las comisuras de nuestros labios se tocaron. La miré a Paola y ella me sonrío y me guiño un ojo.-
   El jueves nuevamente me llamó Patricia y me pidió si podía corregir unos datos y volver a imprimir el trabajo, el que por precaución había guardado en el disco rígido. Quedamos en que vendría a las dos de la tarde.-
   Pero grande fue mi sorpresa cuando solo vino Paola, aclarándome que mi Patricia no podía venir.-
   La hice pasar y comenzamos a corregir los errores. Cada tanto Paola, que estaba sentada a mi lado, tocaba mi mano por cualquier motivo, provocándome cierta turbación que intenté disimular lo más posible.-
   Cuando creí que habíamos terminado, releímos lo hecho y Paola comenzó a reírse. Me dijo que habíamos corregido algo que estaba bien y que la corrección debíamos haberla realizado en los datos referentes a otro país.-
   Mientras Paola se reía apoyó su mano en mi brazo, su cabeza en mi hombro y sentía en mi cuello su aliento caliente.-
   Cada vez me encontraba más turbado. Ella no paraba de reírse y yo sentía una corriente eléctrica que recorría mi cuerpo.-
   De pronto giro la cabeza y nuestros labios quedaron a apenas milímetros de distancia.-
   Ella dejó de reir y nos quedamos inmóviles, mirándonos fijamente a los ojos.-
   De pronto ella se acercó y me besó ligeramente en los labios, volvió a apartarse y esperó mi reacción.-
   Yo continué mirándola y, como no le dije nada, nuevamente se acercó y me besó. Pero esta vez mantuvo sus labios contra los míos, los entreabrió y su lengua penetró en mi boca.-
   Yo pasé mi brazo por su espalda y ella se paró y se sentó sobre mis piernas.-
   Cada vez nos besábamos más profundamente y, pasando mi mano por debajo de su remera, comencé a acariciar sus pechos.-
   Ella se apretó más contra mí y aumentó la intensidad de su beso. Después bajo una de sus manos y comenzó a acariciar mi miembro, cuya dureza sentía contra su cola.-
   No tardó mucho en bajar el cierre de mis bermudas y acariciarme directamente. Comenzó a masturbarme maravillosamente, haciéndome sentir sensaciones maravillosas.-
   Levanté su corpiño y acaricié sus pechos directamente. Después levanté su remera y mi lengua se deleitó con sus pezones.-
   En un momento ella se levantó y sin soltar mi miembro, se sentó nuevamente en su silla y, agachándose, comenzó a besarlo. Su lengua lo recorrió en toda su extensión para luego introducírselo en la boca y chuparlo con pasión salvaje.-
   Mi calentura iba en aumento. Gocé como el afortunado que era hasta que finalmente acabé en su boca.-
   Ella no desperdició ni una gota de mi leche y, cuando ya no me quedaba más, limpió con su lengua mi miembro.-
   Poco después se fue. Nos despedimos con un beso apasionado.-
   El sábado vino mi hija y me agradeció por el trabajo. No me dijo nada más ni pude adivinar por su mirada y sus gestos si Paola le había contado algo.-
   Hoy vino nuevamente Paola. Me sorprendí al verla y más cuando me dijo que el motivo de su presencia era solo visitarme.-
   Entró a mi dormitorio donde yo estaba recostado. Comenzamos nuevamente a besarnos y a acariciarnos y en un momento dado, en que ambos estábamos acostados en mi cama, le quité su breve short y la bombacha.-
   Cuando me disponía a penetrarla me dijo que era virgen, que no quería perder la virginidad y me pidió que lo hiciera por el culo. Se dio vuelta y la visión de ese culito redondo y firme me excitó aún de lo que estaba. Mientras se lo acariciaba con ambas manos comencé a besárselo y pasé mi lengua por sus cachetes, luego por su rayita y me detuve en su agujerito. Mientras se la introducía sus gemidos de placer se hacían oír cada vez más fuerte. Ella no dejaba de moverse, disfrutando mi lengua en su culito.-
   Cuando ya estaba bien húmedo, me coloqué detrás suyo y la tomé de la cintura, obligándola a levantar su cola.-
   Me pidió que lo hiciera despacio porque era su primera vez. Así se lo prometí.-
   Apoyé la cabeza hinchada y rosada de mi miembro contra su agujerito y lentamente comencé a introducírselo.-
   Sentía que sus espasmos apretaban mi miembro, que lentamente se iba introduciéndose dentro de ella.-
   Una mezcla de gemidos de dolor y placer dejaban escapar sus labios.-
   Cuando ya la había metido completa, permanecimos unos minutos en esa posición hasta que su intestino se acostumbró a la dilatación. Después lentamente la retiré hasta casi sacarla por completo y volví a meterla hasta el fondo. Ahora su boca solo dejaba escapar suspiros de placer.-
   “Asi papito, metémela así. Metémela hasta el fondo. Cogeme así mi vida, así, así, así hasta el fondo. Me estás haciendo gozar mucho. Dame más, metémela más al fondo, metémela más papito. Soy tuya, soy toda tuya, mi culito es tuyo, gozá y haceme gozar. Así papito, así, así como me estás haciendo gozar ahora. Quiero que me cojas, quiero que me cojas siempre así,  quiero sentirla adentro mío, bien adentro, siempre adentro como ahora. No me la saques nunca. Dejala para siempre ahí papito. No me la saques nunca por favor. Que hermoso que es sentirte así. Sos un guachito. Nunca pensé que esto sería tan sensacional. Quiero que no me la saques nunca. Seguí cogiéndome papito. Seguí así”.-
   Mis movimientos se aceleraron. Cada vez se la introducía con más fuerza. Sentía sus gemidos al compás de mis embestidas, gemidos que tapaban el ruido que mis huevos hacían al chocar con su cola.-
   Ella empujaba con fuerza su cola hacia atrás para ser penetrada más profundamente y cada vez gemía más fuerte hasta que, cuando mi leche comenzó a inundar su interior, un largo y profundo gemido me indicó que habíamos acabado juntos.-
   Sin sacar mi miembro de ese culito maravilloso me recosté sobre ella y, mientras acariciaba sus pequeños pero firmes pechos, permanecimos hasta recuperar el ritmo normal de la respiración.-
   Finalmente me recosté a su lado boca arriba. Ella se ubicó parcialmente encima mío. Me besó profundamente y me dijo: “Mañana vengo para continuar el trabajo”